Álvaro Avilés Vargas, precursor, creía que las personas debían seguir estudiando una vez acabaran la Educación Media, pero existía una problemática para esa época: muy pocas personas concluían sus estudios debido a que la educación no era tan importante, eran agricultores y ganaderos. No requerían de ningún título ni les exigían uno para sus labores.

Empezaron a trabajar directamente en la Educación para Adultos, en donde todo inició con los colegios nocturnos, dándole posibilidad a la clase trabajadora de concluir sus estudios mientras trabajaba.